lunes, 27 de octubre de 2008

Relaciones sociales (1) : la lana de la oveja negra no vale para teñir

Este es uno de los grandes temas a los que todos nos enfrentamos constantemente con una gran hipocresía. De hecho, podemos decir que es casi la base misma de la hipocresía, ya que para ser hipócrita se necesita principalmente serlo de cara a alguien.

Mucho se ha escrito acerca de la dualidad invidualismo-gregarismo. Carreras enteras y vidas de pensamiento productivo o no de cientos de personas. Pero debo recordar a todos, empezando por yo mismo, me temo, que existe una escala de valores cuasi universal, a la que deberían remitirse tanto los filósofos de mentes lejanas al suelo como se remiten los artistas del consumo, los publicistas.


La pirámide de Maslow

Cuando sometemos a análisis este sencillo e indemostrable esquema de nuestra existencia no podemos evitar darnos cuenta de que en lo más alto están los que son para nosotros los más elevados valores, qué, sin embargo, sin el soporte de las más mundanas necesidades no pueden construir edificio alguno, ya que sin cimientos no se puede levantar una construcción, al menos no sin remitirnos al mítico efecto "sombrilla-viento-levante".
En cambio, en el lugar de la autorrealización podemos construir una terraza con vistas en la que realizar impresionantes fiestas para el deleite de nuestra inevitable necesidad de vivir de cara a los demás. Si además no conseguimos que se reconozca nuestro esfuerzo ni se nos conceda la intimidad y afecto personal la terraza será incluso más grande, y seremos unos grandes organizadores de eventos chorros, siempre a caballo en nuestro brillante disfraz contra el abismo del vacío.
Si damos por sentado la base de la piramidecita del billete de dolar, tumba del faraón illuminati conspiranoico, obtendremos uno de los pilares de la rica en recursos cultura occidental ya hace muchos años, casi tantos como alguien vivo puede recordar: tener que comer y donde dormir. Inmediatemente por encima tenemos el no vivir con miedo a perder inminentemente la vida o ser dañado, algo que seguramente llevan viviendo la mayor parte de las personas del opulento occidente desde el fin de la segunda guerra mundial durante una gran parte de su vida.

Debo observar que el inevitable piso de acceso al reconocimiento propio y al verdadero sentido trascendental de la vida, de existir, sólo se alcanza subiendo a través del piso social, y debo explicar que es más importante para un ser humano, tal y como es nuestra naturaleza, el pertenecer a un grupo que el ser fiel a uno mismo. Ya que como dijo el vividor "por más que fornico, siempre sigo siendo fiel a mi mismo".

Asimismo, es sano comprobar que la teoría extensa de Maslow, dejando a un lado el diagrama afortunado por su operatividad, es algo ingenua y basada en conceptos vagos como la idea de la felicidad, que la alejan de un punto de vista esencialmente práctico, para pasar a campos masturbatorios y metafísicos de la mitomanía en el estudio de superdotados sociales. Ya que para realizar la teoría se basó en un conjunto de famosos que supuso que se habían realizado y explicó por qué.


Las formas de vida que han venido apareciendo en el siglo XX, como de hormigas obreras en un hormiguero con autopistas y centros comerciales, nos hacen creer con mucha frecuencia que vivimos o podemos vivir al margen de la sociedad sólo porque podemos encerrarnos en nuestra habitación en un momento dado; o incluso la mayor parte del tiempo, si pretendemos ser antisociales. Nada más lejos de la realidad, ya que no podemos escapar de la seguridad social, ni de la sociedad de consumo, donde hasta el segmento más cutre tiene una etiqueta de algún tipo en su ropa.
Tampoco olvidemos las letras de la Soziedaz Alcoholika, cuya compleja expresividad sin par, llena de matices léxicos, nos traslada de lleno a la trascendencia a través de la sustancia, cosa que es aplicable también, por otra parte, a la mayor parte de los éxitos de la radiofórmula; o incluso, al uso social del alcohol como catalizador de las relaciones sociales triviales.

Éxito social, o cómo los monos de 2001 Una odisea en el espacio mataron al tigre asesino de monos entre todos y luego se lo comieron en una fieshta con alfombra roja.

Está claro que el éxito de la humanidad es a la vez el éxito de la organización social a alto nivel en grandes primates. Los que aprendieron a crear herramientas para matar cada vez más elaboradas, los que decidieron recurrir a instintos y dejarse montar por unos plátanos. Y los que les dió por coleccionar comida y armas y repartirlos a otros monos necesitados a cambio de deuda pública o privada con plusvalía.

Está claro que aunque el hombre es un organismo independiente, y come, necesita, y muere sólo. Instintivamente no está preparado para vivir sólo o en un simple grupo familiar cosanguíneo, ya que en ello ha radicado su éxito como especie. Este será un problema definitivo, ya que, de morir, siempre preferiremos que muera algún otro, pero de actuar, siempre preferiremos actuar colectivamente. Ya aquí, empieza. Las cosas importantes se hacen por uno mismo; las cosas del día a día, las que hacen el grueso de la vida, se hacen entre colectivos, en sociedad.
No es lo mismo un mérito personal que un mérito colectivo. Lo primero nos llena la mente, pocas veces la boca al no estar bien visto, de un orgullo visceral; mientras que lo segundo nos lleva a remitirnos a un ente colectivo impersonal que no está ahí para disfrutar de sus méritos con una sóla cabeza bien alta.
Es por esto que a veces los logros colectivos se personifican, para poderlos vender, y venderlos caros, a alguien, que, por una vez, quiere constar como que ha hecho algo.

Por último, para acabar de diferenciar individual y colectivo, nos remitiremos al lenguaje. Porque al comunicarnos con otras personas diferentes de uno mismo siempre recurriremos a él, y el lenguaje tiene una propiedad muy curiosa. Transmite ideas, todas las de nuestro cerebro, ya que durante nuestra infancia hemos desarrollado el lenguaje y tenemos la mente adaptada a él, de manera que podemos llegar a mantener un diálogo interior codificado en el lenguaje. Pero no transmite emociones, que siempre trataremos de comunicar explicando y desarrollando para que la otra persona se ponga en nuestro lugar e imagine la sensación, algo que no siempre ocurrirá y será un polo de creación de separaciones entre personas.
Es un lapso que diferencia profundamente la claridad de una idea, opinión o lugar común, respecto a la vaguedad de un sensación común, que a saber que será...


Los manejos de la sociedad.


Todos conocemos más o menos de vista las trampas que se pueden usar para edificarse una posición en el entorno social. Hago notar una vez más que la interacción social es más básica que la moral, la fidelidad a uno mismo, o que la autoestima, y que, por lo tanto, las aparcaremos en detrimento de lo gregario. Al menos en principio.

En redes sociales podemos utilizar una aproximación muy parecida a las redes dispersas con subredes, tipo telaraña, como el tcp/ip que se usa en internet. Todos podemos comprobar que la analogía efectivamente se produce por las redes sociales de las cadenas de contactos de Messenger o el funcionamiento de sistemas como Badoo, Facebook, o similar, aunque a un nivel mucho más chorra, ya que, por supuesto, nosotros hablamos de la vida real y del cara a cara, o a espalda, tal como los mismos griegos plantearon la interacción social.


La canalización de veneno entre pares.


Se produce si conseguimos que A hable mal de B, y, por inducción de la información sobre B, B también hable mal de A. Conseguiremos que esas personas rompan un enlace social al tiempo que nosotros edificamos dos. Por lo tanto conseguiremos ser un eslabón de conexión, que, aunque suelen ser múltiples por diferentes trayectorias, no es demasiado fácil que aparezca como mínimo alguien que sirva de puente entre esas dos personas para que restablezcan la conexión. Todo el mundo tiende a reedificar sus redes sociales por ensayo-error creando tejidos diferentes.



Ser un servidor de contenido social.


Lo eres cuando ofreces contenido a mano abierta. Puedes organizar actos sociales como fiestas o similares o puedes recopilar información acerca de los aspectos sociales de los demás. Esto permite generar numerosas conexiones de tipo pull, es decir, que recurren a ti para obtener un concreto de lo que ofreces. Pero, de acuerdo con la escala de valores social, son conexiones de baja calidad, no como las conexiones de igual a igual (peer to peer), donde todos tienen la misma dignidad. Este mismo problema lo tienen los buscadores de internet como Yahoo o Google, ya que la gente los usa cuando quiere encontrar algo, pero los rechaza cuando lo ofrecen o demandan, es decir, en estrategias push.


Packet sniffing. O husmear lo que hacen los demás para saber claves de como actuar.

Consiste en cotillear lo que hacen los demás en busca de claves para puertas de acceso a la vida social. Puede ser puntos débiles de la personalidad de alguien o como alagarle. Es tan común que una vez entendida la analogía del concepto es fácil de entender. El objetivo puede ser utilizar a una persona en nuestro favor o destruirla, lo que puede ser peligroso. Si las otras personas lo advierten, la autoconservación primará para ellos sobre un aspecto de su sociabilidad. Una estrategia habitual de protección en redes es ignorar las conexiones de personas que se muestran una actividad que va en contra del bien común de la red social.

Multicasting. O dirigir el mismo mensaje a varios destinos.

Canalizas tus interacciones sociales de manera abierta de tal forma que aquellas personas que coincidan o sean compatibles con tu modo de actuar establecerán conexión contigo. Es una estrategia habitual cuando se busca establecerse en un grupo con un interés común. Desgasta bastante y no se obtiene casi nada de vuelta, al ser una conexión con un canal de un sólo sentido, es decir, simplemente ofreciendo tu persona. Sólo se adopta por un tiempo limitado a nivel personal.




Guerra simple.


Se provoca una agitación de la telaraña social señalando un objetivo y unas razones de algún tipo para destruirlo. Se plantea una estrategia y unos puntos de ataque, como distribuir veneno entre pares, para aislar al contrincante y eliminar su red social. Se crea una agitación generalizada en la red que permite que tanto tú, como ganador de la pelea, como los demás, excepto el perdedor, reedifiquen su red social. Lo más normal es que se produzca de una manera más favorable a ti.
Esta estrategia es frecuentemente adoptada por corporaciones e imperios. Se sabe más
importante destruir al enemigo que ser superior a él, ya que de lo contrario él podría integrarse en la red que tu lideras.

Guerra entre bloques


Estableces un grupo común con una subred o grupo de amigos y atacas otra subred con el objetivo de acaparar los enlaces que posee ese grupo de amigos. Se hace notar que si esos dos grupos de amigos son completamente independientes y tienen el mismo nivel de jerarquía en el árbol social no tiene mucho sentido enfrentarse (recordemos que el objetivo es conseguir conectividad social), aunque a veces se produce para depurar conexiones intoxicadas que se producen entre miembros de ambos grupos. Es un fenómeno muy habitual en sociabilidad, la escisión de grupos de amigos en otros de afinidades más concretas. Este sistema de bloques puede servir para, en grupo, subir en la autoridad social, de manera que el grupo sea más privilegiado.



Técnicas políticas.


Se favorecen las conexiones prometiendo estar a favor de la conectividad de todo el mundo para luego utilizarlas con un fin distinto al pactado, como en favor de terceros aún no conectados con los que quieres conectar. Sin olvidar nunca qué el que crea todas las conexiones eres tú. Esto proporciona autoridad y ayuda a conseguir más conexiones todavía. Es el método más clásico para lograr autoridad.

El engaño es totalmente implícito, ya que está demostrado que el bien común, de acuerdo con la solución de Nash de la teoría de juegos, no existe como identidad, sinó que coincide con la mejor opción para los particulares. Por otra parte, sin un agitador o revolvedor, la red se estanca y no evoluciona.

Se tiende a la concentración en un punto, persona, o host. Quien renunciará al poder de crear conexiones por tenerlas limitadas en favor del poder de designar quien crea las conexiones. Se crean líderes carismáticos e incuestionables,o, lo que es lo mismo, déspotas.



Anarquía


Muchas chorradas idealistas, y algunas puede que incluso bastante conspiranoicas y mal intencionadas, se han dicho sobre el anarquismo. Sin embargo, yo, en lugar de hablar sobre esta idea que ha cambiado con frecuencia y en muchas ocasiones el mundo, si bien no sea por haberse aplicado, os planteo un juego de leyes sencillas, inventado y publicado por John Conway y publicado en 1970, antes de que existieran ordenadores personales para que cualquiera pudiera aplicarlo.

Es claramente anárquico, ya que la vida se rige por ella misma dadas unas condiciones iniciales, si bien tiene sus propias leyes lógicas. Se desarrolla en un plano de dos dimensiones y con espacios discretos, que pueden estar vivos o muertos, formando una tabla (array) de unos y ceros.


Una celda viva sobrevive si:

- Tiene algún vecino, máximo tres


Una celda muere si:

-No tiene ningún vecino vivo.
-Tiene 4 vecinos vivos, por sobrepoblación.

Una celda muerta nace si:

-Tiene 3 vecinos vivos.

Esto se produce en intervalos de tiempo discreto, y se aplica la regla a todas las casillas en el intervalo de tiempo discreto siguiendo un orden determinado, normalmente como el barrido de imagen en televisión, de arriba abajo y de izquierda a derecha.


Podeis jugarlo aquí: http://www.bitstorm.org/gameoflife/

Es una clara muestra de como los resultados son complejos en un entorno de reglas claras y sencillas.

Naturalmente que nosotros no somos casillas discretas, pero tal vez si seamos casillas de punto flotante de 128 bits con brazos, piernas, ambiciones y miedos, deseos y traumas. Y, de hecho, antes y después de estar nosotros en la casilla, sea discreta o no, el valor siempre es el mismo:

Cero


viernes, 19 de septiembre de 2008

La universidad (I) (no la de la calle, sinó la de los certificados caros)

Porqué es lo que es ahora

El conocimiento en general ha sido desde la antigüedad una disciplina de custodios y especialistas privilegiados. Mucho más allá de la sabiduría popular ha habido grupos cerrados que han atesorado y ampliado conocimientos sobre como funcionan las cosas, la historia oficial y no oficial, las altas artes (las que tienen reglas, como la música), las ciencias naturales o las exactas y el conocimiento sobre las relaciones comerciales.

El acceder a este mundo de conocimiento era un privilegio. Era algo para lo que había que ser simultáneamente una persona bien posicionada en la sociedad y con una capacidad intelectual que le permitiera ser justo heredero del conocimiento.

En la antigüedad que el discípulo del sabio fuera un patán suponía que todos sus conocimientos se perdieran cuando él muriera, el falso sabio hundiría la pequeña sociedad de la aldea neolítica donde una sola persona sabía leer, latín, contar cosas y llevar el calendario. Por lo tanto, el jefe de la aldea renunciaría a que su hijo fuese el discípulo del sabio si éste era un patán con tal de que la aldea no se desmoronara. Siempre quedaba el puesto de jefe para su hijo.

Cuando el conocimiento se hizo institución la iglesia creó doctrinas para las masas y libros prohibidos para que los guardaran los sabios. Se encerró en códices todo el saber de Grecia y Roma y se hizo al pueblo ignorante de la existencia de tales conocimientos. Se fragmentó la sociedad central en pequeñas sociedades en las que el custodio del saber era el convento y, más adelante, se creó la universidad.
La universidad marcó la diferencia entre ser admitido en el templo del saber y ser el dueño del saber. La búsqueda de intelectos destacados para ampliar el tesoro de los archivos era el significado original de las becas (ahora es algo así como un vale para lograr un medio de ganarse la vida).

En el renacimiento la cultura se hizo industria y la información se volvió fácilmente duplicable con la imprenta. Ahora toda esa información que antiguamente se guardaba celosamente podía llegar a muchos sitios tras unas breves semanas de edición. Las bibliotecas atesoradas de las universidades dejaron de ser tesoros y se generalizaron.

Este no fue un paso instantáneo ni mucho menos. La imprenta permitió que el estudio, el trabajo y el ensayo fuesen cristalizando. Todos pudieron estudiar y desarrollar a partir de la base de los conocimientos de otros con el paso de los siglos.
Cuando internet apareció, ya sabíamos que todo está en los libros que escribian los sabios y no en las instituciones custodias del saber; entonces todo quedó al alcance de la punta de los dedos en un buscador, y estuvimos seguros.

"Quod natura non dat Salamantica non praestat"
Lo que la naturaleza no da Salamanca (una universidad antigua) no presta

Entre los muros de la universidad se fue criando la flora y la fauna al margen del saber. De la tuna a las fiestas. Del claustro a las influencias. Si había algo que la universidad podía proporcionar que fuese más allá de el desarrollo de la capacidad para aprender por uno mismo era una posición social, y una presunción certificada de conocimiento que era la llave de esa misma posición.

El rico siempre se ha fijado en que cosas se pueden conseguir con la riqueza, de los lujos más banales a los bienes más preciados, como la salud o la familia.
El bien del conocimiento siempre ha brillado por encima, porque la persona que lo tiene sabe actuar y hace sabio a quien lo escucha. Todos hacen caso al hombre sabio. Pero el hombre sabio siempre está en una esquina, aprendiendo.
El rico se pregunta si hay una forma más fácil, más tangible, y más llevable de ser ese hombre. Dando lo que sea necesario a cambio.

El título universitario

Así es como la institución se volvió de almacén de las palabras, de laboratorio del conocimiento a empresa. Las maderas del claustro se fueron añejando en decenas de capas de un barniz cada vez más oscuro, con el paso de los siglos. Las piedras de los muros fueron asentando y cementando en musgos y hongos y los jóvenes que buscaban o no el secreto del conocimiento y tocaban la bandurria por las noches bebiendo vino puro se convirtieron en espectadores desmotivados de un museo de los orígenes de la cultura y consumidores de ron industrial importado.

Las empresas con ánimo de lucro empezaron a desarrollar el conocimiento. No tenían compromisos, no aceptaban vagos. Hace muchos años que el desarrollo de la ciencia está al servicio del uso, la funcionalidad, y la rentabilidad. Hace más años todavía que las artes son amores baratos del que aprecia la belleza, y las obras de arte son moneda de cambio.

Pero hubo privilegios que no se le quitaron a la universidad. Mandar y certificar sobre lo que se sabía y no sabía, y el que sabía y no sabía.
Ellos te pusieron delante lo que tu tenías que aprender, por si querías aprenderlo. Ellos ponían las condiciones y ellos ponían el certificado. Y empezó a llamarse al certificado licencia para trabajar cualificado, es decir, con mucho sueldo y estatus. Facilonamente, pues no era su naturaleza.
Al volverse la universidad empresa era lógico que la empresa con ánimo de lucro se volviera universidad. Aquí es donde estamos ahora.

Ahora que todo lo que quieras aprender, por complejo que sea, probablemente sólo esté a unos pocos clicks de ratón. Ahora que ya no nos fascinamos por la facilidad para el conocimiento que proporciona internet y hemos recordado que el verdadero lastre para el conocimiento es la desidia, permíteme recordarte algo que hay que tener presente.
Puedes comprar muchas cosas, muy importantes, algunas tanto como la salud o la vida, incluso la libertad, pero, sin ninguna duda

No puedes comprar lo que tu cabeza piensa.

viernes, 12 de septiembre de 2008

El copyright (1): Querer cobrar por ¿pensar?


Origen

El copyright esa una de las mayores chorradas paridas por la industria de la cultura, que no debería ni siquiera existir como tal. Ya que industria y cultura son términos que no tienen conexión ni en una sociedad primitiva ni en una muy avanzada. Unos hacen bienes, otros piensan y desarrollan.
Ha sido un soberano lastre para la humanidad desde los tiempos de Gutemberg.
La sola idea de que la producción intelectual pueda tener dueño es contradictoria, y lo demostraré.
Sólo es admisible la autoría de la información, que por otra parte tampoco gusta mucho, ya que no se cobra y conlleva igualmente responsabilidad sobre la información, sobre si es correcta o incorrecta, bonita o fea.

La información quiere que la copien

Podríamos remontarnos a antes de la invención de la imprenta, cuando la gente copiaba los libros a mano en las bibliotecas de los monasterios, por ejemplo, y alguien hacía una copia de tercera generación (copia de la copia autorizada del original del monasterio) sin permiso. Teóricamente se le podía pillar y excomulgar por tener una copia no validada del libro, pero ya entonces había consciencia de que la información en su soporte no delata a su medio portador para fastidiarle, a no ser que se altere y se intoxique dicha información.

Éste es el método por el que se reduce la calidad de la información de los P2P: introduciendo información alterada o inservible, mal etiquetada, viral, defectuosa, o bulos. No es nada nuevo, podemos remontarnos a hace mil años cuando la iglesia católica hacía el papel de la SGAE o RIAA.

Gran cantidad de mentiras históricas, obras defectuosas o inservibles, textos científicos inútiles, negros, o hasta incluso pelis nuevas que luego las ves y son una porno se deben a cuestiones de este tipo. Intoxico la información ya que me la robas.
Desde las copias piratas del Quijote del XVII, de el que en teoría debía tener exclusividad un editor (como ahora), a la actualidad han cambiado muchas cosas, pero, sobre todo, una por encima de las demás.

La literalidad

Las obras intelectuales son cada vez, al aparecer medios más avanzados, más literales. Es decir, que encierran mucha más información dentro, que no coincide por casualidad, y hace a la obra muy diferente por creación (lo que no implica un mayor esfuerzo).
Comparamos por ejemplo una novela con una película. Es mucho más fácil apreciar que una película sea pirata que el que una novela sea un plagio. Un escrito es mucho menos literal que un audiovisual, y no hablemos ya de un programa de ordenador, que si no fuera totalmente literal no funcionaría.
Éste es un concepto muy vago y que formalmente podría no existir, pero el caso es que existe, y un cineasta con el mismo esfuerzo genera mucha más información que un escritor.Si la digitalizamos lo vemos: película de cine: 700Mb, novela tocha sin dibujos:700Kb, es posible que las dos obras digan lo mismo, o incluso más el libro.

Cualquiera podría haber tenido una filosofía similar a la de Platón, y haberla escrito en un libro. De hecho lo hicieron, antes y después de él. Conocemos los principios y es fácil llegar a las mismas conclusiones. Pero hacer Indiana Jones en busca del arca perdida igual plano por plano reproduciendo el aspecto de los actores por accidente sin estar copiando literalmente es improbable.

La tecnología de la información

No podemos olvidar que estamos hablando de información, y la informática es la tecnología de la información. El software de ordenador es lo que mejor ha sabido evolucionar de todo, ya que está en camino de superar todo este absurdo de las artes. Esto ocurre porque la información en soportes digitales tiende a ser muy íntegra (no se dispersa como se le caen las hojas a un libro, o cuando se cita a alguien vagamente), es compacta, ordenada y transmisible (es mucho más fácil enviar un fichero que coger un libro y copiarlo).

Normalmente la compilación de los programas en lugar de hacer scripts y la ofuscación del código objeto es lo que más ha ayudado a separar el liberar un programa de liberar el cómo funciona. Cada vez la innovación en software es un concepto más vago y parcial porque los programas son más complejos y llevan muchos más módulos que pertenecen a mucha gente distinta. Cada vez se vuelve más difícil mantener los programas si su código fuente, sus guiones, no están ampliamente disponibles.


El árbol de la información humana. Nada es nuevo, casi todo aporta algo.

Toda obra tiene influencia de obras anterioresLa invención del código del lenguaje ha aportado ésto al pensamiento humano: poder nutrirse de todo el anterior. Esto ha mejorado mucho con la escritura, y aún más con los medios audiovisuales. Incluso la interpretación de una obra es en si mismo una obra. Pero no vamos a pagar a todas nuestras fuentes de sabiduría, ya que no tendríamos poderes ni medios para desarrollar la nuestra.
Es como si Newton hubiera pagado un canon a Galileo para desarrollar la gravitación universal, absurdo. Si Newton se hizo tan importante por juntar teorías, ordenarlas, y hacerlas trabajar juntas, deberíamos poder hacerlo todos sin ser unos piratas.

Un desarrollo infinito

En fin, podemos reducirlo todo a que el pensamiento o la obra no tienen propietario, pueden tener autor, responsable de la obra y que saldrá en la bibliografía o similar, pero que no pretenderá cobrar por haber hecho lo que hacemos todos sentados en el retrete.

Por último, lo que hace que la información se haga merecedora de su nombre es el hecho de ser copiada, sin registro, peaje o marca de agua alguna. Debe ser transmitida.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Adolescencia: La gloria más efímera y el dolor de parirse a uno mismo


Todos hemos pasado por ella, pero es un tema aparte para todos. Podemos decir que hay otra clase de relación con quién nos vio cuando estábamos así.

Nunca estamos orgullosos de como éramos en aquel momento, o no deberíamos, porque, desde luego nunca nadie ha sido nada ni hecho nada durante ese síndrome que no sea lo que le han hecho, ni siquiera permitido, ser.

Alejandra Vallejo-Nágera escribió un manual de instrucciones del adolescente (La edad del pavo, posteriormente popularizada por un anuncio de embutidos), para embalsamar a los padres en un patrón lógico de su supuesta tontería. Una lista de lo que quieren probar. Una lista de como se juntan y una lista de las cosas que están mal y todo el mundo hará con el orden en que lo hará para poder manipularle mejor para tener éxito. Bobadas, para listas que lean a Nick Hornby.

Un adolescente está lleno de vida y de miedo. Desea conocer los mecanismos secretos del éxito. Lleno de prejuicios vacuos que no se cree, no tardará en reconocer que esos mecanismos no son ningún secreto. Tardará mucho más en aceptarlo.
Su risa histérica pide desesperadamente un trasplante de sentido del humor.
Cree que está dormido, que no siente nada, y se sugestiona al él mismo, busca cosas y tiene emociones intensas.
Es incontrolable porque está en contacto con sus deseos, íntimos o caprichosos.
Acepta su desidia, ha dejado de jugar y quiere cosas grandes.
No quiere ser tirano pero usa su presencia y los golpes. No quiere ser prostituta pero usa su cuerpo y sus encantos. No tiene sabiduría pero siempre quiere decir algo. No tiene empatía pero siempre quiere y que le quieran.
Ser auténtico, adolescente, es un pulso contra la sociedad que no se acepta a si misma en sus pasiones e impulsos. Tal pulso no se puede ganar. Sólo se puede peder sin saña o perseverar hasta que la muñeca rompa.

Nuestros éxitos. Nuestras ilusiones.


Parece increible que alguien en esta situación tenga éxito en algo, de hecho, no lo tiene, al menos en algo que no sea una chorrada. Alguna vez se puede conseguir que acepte esforzarse, luego hay que darle las costosas recompensas que él no puede reclamar.
Puede que no haya recursos. Si esto ocurre la tragedia se adelanta. En seguida verá que los reyes no traen regalos. En seguida aceptará las leyes del diablo. Porque son verdad, porque cuadran, porque da gusto, porque no hay remordimientos. Es muy difícil hacerle ver beneficios en merecer para ser, en lugar de tener. Esto ocurre sobre todo si eres pobre en modelos de merecer para ser, que si encima eres pobre de dinero, ya puedes ir aflojando el culo.

Si no tienen ilusiones, los jóvenes mueren antes de tiempo. Y las ilusiones son de ilusos.
Es la contradición de que ilusión=empeño pero iluso=tonto del haba. Hipocresía.

* La hipocresía consiste en el derecho a contradecirse puntualmente cuando los intereses personales lo mandan. Lo contrario es ser coherente, jilipollas, o Ernesto Guevara, entre otros pardillos.


No quiero ser como tu


Alguien que sabe tanto de deseos y pasiones no puede aceptar la pulsión violada sin resistencia del adulto. Sólo ve gente que tiene más y gente que tiene menos, posición, cosas. No conoce los laberintos que llevan a ser, diferentes de los que llevan a tener, y con galerías comunes. Se pierde y no encuentra modelos que cuadren. Tiene que limitarse a modelos estéticos, porque sólo ve algo en las artes, y normalmente en las artes fáciles.

Porqué tengo tantas ganas de follar

Hay una explicación para esa pulsión, que encierra una encerrona social tremenda, por mucho que se diga que un adolescente se pone a meter escasamente sabiendo de donde vienen los niños.
Ese deseo tiene un motivo, claro y cristalino.
Estamos hechos para tener hijos como primera cosa que hacemos como adultos, no como una de las cosas intermedias o la última antes de convertirnos en ancianos. Repito, la naturaleza es sabia, la sociedad es reprimida, cuando quieres ser mayor lo primero es tener hijos, no pasa nada porque a abuelo o a abuela aún les funcione el aparato reproductor. Insisto, los mamíferos no mueren después de reproducirse, por lo menos ahora menos que nunca.

Los adolescentes no entienden qué les pide el cuerpo, y, o se lo toman como una sordidez, o como un juego, a veces como un juego peligroso. La sociedad es muy negacionista de la biología, que manda sobre todos los partidos políticos y los líderes (de hecho los acaba matando a todos). No se les permite aceptar que lo único que sienten es el impulso de tener hijos. Juegos de erotismo, tontos juegos institucionales de lo prohibido pero imprescindible. Es como el árbol que da la fruta dulce para que te la comas con la semilla y la sueltes por ahí con abono fresco y germinada. Deberías entender el porqué de que el árbol suelte fruta. No es el manzano del paraiso, que estaba para tocar los cojones, con Eva por ahí repartiendo droga.
Lo único de la sexualidad humana que es natural sin ser procreativo es la masturbación, lo que no es poco.
Es consecuencia de que cuando hemos aprendido como especie a manipular objetos, al mismo tiempo hemos aprendido la función de manipularnos a nosotros mismos, física e intelectualmente.
Naturalmente esto los adolescentes lo comprenden enseguida.


Hazme caso o el gatito muere

Cuando se vive esta gran aventura anal que consiste en sacarse a uno mismo del culo es muy difícil tener algo que ofrecer para recibir algo de atención a cambio. La solución más socorrida es recurrir a la infinita capacidad para molestar que puede tener alguien frustrado, perdido, y tocado de cojones.
No hay límite en esto, ya que un adolescente tiene una tendencia muy acusada al individualismo y observar el mundo como un caso aparte que esconde trás una coraza gregaria altamente risible.
Esto incluye la destrucción de cosas y personas en general, e, inclusive, la autodestrucción.

Existen dos variantes en las tendencias suicidas, una es la llamada de la atención, y la otra es el planteamiento de si la vida mereza la pena ser vivida antes de empezar a esforzarse por vivirla.

Una persona que está sufriendo debe hacerse consciente de lo que pide y pedirlo sin exigir, fácil de decir, no de hacer.
Vive en una atmósfera podrida de no creer en el esquema de la realidad, que puede deberse a una falta de estímulos. O al conflicto trascendental de la conciencia de la mortalidad.
Normalmente alguien que está en esas situaciones encuentra la atención y compresión bastante vacuas y patéticas, y es difícil que se establezca un diálogo completo cuando se trata de prestarle atención. Todo se dice reducirse a intentar que el depresivo encuentre algo por lo que vivir. Esto es estúpido e intrascendente como la vida misma, pero se trata de que la persona hundida se acepte y comience a tener actividad física o mental no destructiva.
No es útil oir horas y horas a alguien hundido divagar, eso no ha salvado a nadie, y, a veces es hasta contagioso.
Debe ser aceptado como legítimo el debate de considerar si la vida merece la pena ser vivida.
Se debe aceptar no tener que ser feliz, ya que la felicidad es la chorrada más grande parida. La felicidad es heroína o similares; es la falta de necesidad de hacer algo en absoluto. Es la muerte térmica del pequeño universo interior.
Después de todo, se es adolescente para superar el dolor de que las cosas no cuadran.

No hay motivos, no son necesarios.

La bola no es consciente de ser redonda, aunque sea una bola que sepa masturbarse.

domingo, 31 de agosto de 2008

Las conspiración de las drogas


La cultura popular las pone por los suelos. La cultura hedonista las idolatra.

No necesitamos toda nuestra capacidad cerebral para lo que hacemos en nuestra vida y al mismo tiempo necesitamos nuevas experiencias. Bob Dylan lo interpretó muy bien. "Hombre de la pandereta/canta una canción para mi/que no tengo sueño/y no voy a ninguna parte". Nadie se cansará de citarlo.

La admiración pasiva más profunda de las intimidades de nuestra mente. La energía que nos proporciona y el bajón que sigue es un ciclo que nos hace sentir en movimiento. Y es que siempre han estado y estarán ahí.

Sólo hay una manera de conocerlas para saber como son y que hacen. Probarlas.
Los efectos de las drogas son uno de esos secretos populares tales como la manera de lograr, cuando eres hombre, tener sexo con quien te apetece cuando quieras, porque ya saben que sí quieres. Los motivos y pasiones humanas son sobradamente conocidos por todos, y, sobre todo, los más bajos, que son las que primero vemos y escondemos.

Todos sabemos que deterioran nuestra salud, no sabemos muy bien en que medida y a que plazo. Pero como persona joven, o no, todo apunta a que sus efectos secundarios se exageran por los poderes mediáticos. Es un placer que pretenden negarnos como nos censuran el sexo natural, comer lo que deseamos comer, o en general hacer lo que nos apetece cuando queremos. Todo una cínica y frustrante negación del hedonismo.

Están segmentadas, unas son baratas, y otras, caras. Unas para ricos, otras para pobres.
Propio de drogas baratas es no saber exactamente qué es lo que tomas. Habitual en drogas caras es ser productos naturales concentrados hasta proporcionar unos efectos intensos y plenos.
Unas dan energía, otras proporcionan introspección, o alucinaciones lúcidas que juntan el percibir e imaginar. Pueden mejorar nuestra percepción social, gregaria.
Pueden eliminar el dolor y hacen sentir placer.
El cerebro tiene una cantidad limitada de placer para proporcionarte que te va dosificando para que mantengas tu deseo de vivir. Así que, aceptando que querer vivir es en si mismo una droga, haremos trampa, y conseguiremos más placer químico para nuestro organismo, o pensaremos como nuestra imaginación no se atreve a pensar.

La realidad es es que la droga no es tan poética ni inteligente. La venden, la hay, quieres probar cosas, la pruebas y la tomas. Hay muchos efectos a elegir.
La otra puta realidad es que nadie te va a pagar por las neuronas que matas con las drogas que compras. Es decir, todo se vuelve pagar, a no ser que seas lo bastante osado y la vendas.

Droga puede considerarse sinónimo de fármaco.
Como hemos dicho, incluso el deseo mismo de vivir es una droga, así que nos planteamos:
¿Por qué unas son ilegales y otras no?

La conspiración (que no es tal. Es sólo EL ORDEN)


Las drogas ilegales y segmentadas son una función básica del orden social. Probablemente, cuanto menos gregario o social seas, menos necesidad sentirás de utilizarlas. De hecho, la paranoia aquímica es algo que se produce con frecuencia en individuos asociales, es decir, que su cabeza ya se droga sola sin ayuda.

Centrémonos claramente en los ejemplos clave.

Hachís, marihuana y las izquierdas.


Los izquierdosos son agitadores y críticos con el sistema monetario. Se preguntan por que lo que hay no puede ser para todos y por que todo no es barato para que haya un intercambio de bienes y servicios más activo.
Les daremos porros, que tranquilizan, y vuelven a la gente pasiva y dócil, sin tanta necesidad de pensar, y se los daremos caros, porque serán ilegales, y así aprenderán que lo bueno cuesta caro. Montaremos lo imposible para dar valor añadido a algo que es una mala hierba hermana del lino que crece en cualquier sitio donce hace sol y calor. Por si acaso aún creen en algo, los adulteraremos con potenciadores y se los venderemos introduciéndolos en el pais metidos en el culo de personas de una raza distinta a la de ellos, y así se vuelven racistas.

Cocaína y el éxito capitalista.


La cocaína es muy cara, pero no importa porque hay dinero, así que les daremos energía vital pura en un sedoso polvo blanco anestésico. A los pobres les timaremos vendiéndoles pobres variantes desconcentradas. Cada vez podrán tolerar más pero el dinero no se acaba, no pasa nada, sólo que se distraen de conseguir más. Es un importante potenciador del hedonismo y que da una sobreagresividad que te permitirá evitar que todo el dinero se concentre en ellos, así se ayuda a mejorar la distribución de la riqueza.

Alucinógenos y los artistas.


No puedes estrujarte siempre pensando en mejorar el arte. En hacer que se parezca más a la idea humana que hemos creado de Dios. En hacer una belleza más profunda y trabajar duro en ello. Hay que tener una divergencia loca y fácil, que haga que el arte sea dar vueltas sin sentido concreto alrededor de las ideas clásicas, mancillándolas o volviendolas locas. Loco y artista. Lo mejor es experiencias profundas y artificiales, no novedosas pero que introspectivamente parece que funcionan. No necesitamos artistas complejos, que se den un viajecito. Eso si, les dejaremos decir que es arte y que no, porque sinó...

Antidepresivos, somníferos y la persona que pasa mucho tiempo en casa.

Los antidepresivos ayudan a no necesitar estímulos para sentirse bien. Los somníferos ayudan a dormir sin estar cansado por la actividad extrahogareña.

Alcohol, tabaco y el trabajador o estudiante.

Este es el apartado más difícil.
Podemos decir que estos son productos que más mantienen al individuo operativo para el trabajo y proporcionan o evasión o una pequeña ración de placentera tranquilidad.
Su consumo sigue horarios. Noche de borrachera, hora del pitillo. Si te sales de ahí, te etiquetarán de patológico y te tacharán de inútil.
Halagan el paladar con mil sabores y variedades, facilitando el consumo ritual. Son legales para el que tiene cosas legales y útiles que hacer.
Sorprendentemente invertimos bastante dinero en ellas, al ser un gasto blanco.

Heroina (R) (* de Bayer) y la chusma.

La droga extradura, y las formas duras de consumo, sobre todo, con agujas y jeringuillas, que asustan a todo aquel que se siente sano por el miedo a la enfermedad, sirven para suprimir sectores sociales inútiles o muy incómodos para el resto. Permiten dar un objetivo vital fácil y claro a aquel que no tiene ninguno en absoluto: pillar y drogarse. Deterioran el cuerpo lo bastante rápido como para evitar que la curva de caida del drogadicto no sea sutil como la de nuestro izquierdoso porrero. Necesitamos izquierdosos más o menos algo activos durante un tiempo, antes de adquirir Know-how (saber como lograr las cosas), pero los hippies o extremopunk (negacionistas del todo en vez de críticos) sólo absorben ciudadanos para no hacer nada.
Aunque esta droga es muy placentera, una vez tenemos el sector-ahora-basura a la vista y deteriorado, es muy difícil que otras fases sociales más altas en el escalafón quieran meterse ahí.
Por eso, esta droga tiene más exito al principio de meterla en el escalafón social que quieres suprimir, ya que luego aparecen los yonkitos hechos polvo y pierde glamour, oportunamente, cuando ya ha hecho su trabajo.

Nota del autor: En el momento de añadir las imágenes, es notable que casi todas las útiles que he encontrado para ilustrar son de las típicas páginas antidronga, excepto las más sutiles. Cada uno que saque su propia conclusión ¿contradictorio?

viernes, 8 de agosto de 2008

Las prostitutas de local vistas por un pipiolo

Esta es de la clase de temas de los que la gente se suele evadir dándolos por supuestos, o con dobles sentidos; o vacilando a los más jóvenes con varias frases de dudosa sabiduría tales como:

"La profesión más antigua del mundo", a ojos de un niño varón suena a algo así como a mal endémico, porque nosotros de pequeños jugamos a la guerra y a pelear de mentira, aún antes de que nos salgan pelos y ganas de matar (o de ligar).
De pequeños los telediarios con sus muertos nos asustan mucho, no como las pelis porno que nos hacen mucha gracia. De hecho, existe la figura del niño cachondo, que, en vez de destruir cosas como es normal, pone a muñecos en posturas de un juego sexual paleolítico.
Lo único que quiere decir la frase es que los varones siempre nos hemos saltado el cortejo para la cópula a través de la entrega de bienes o bonos.

"Las mujeres más baratas, las putas". Ya, muy evidente y fácil de entender, pues no.
Porque los niños piensan que si algo no tiene precio asignado es que lo puedes coger y listo, que es gratis; como el agua de la fuente, como la luz del sol, como mear, como oir, como hablar y como dormir. Un niñito aun se acuerda de que aprender a hablar es difícil, pero no por eso piensa que sea caro o algo hipotecable, es que simplemente supone esfuerzo. Luego están los niñitos de 14 y sus ligues, y los padres que a los 21 años del niño están completamente hartos de los ligues esos. Y que a los 25 lo patean de casa para que se pague las putas.

"No te fies de las putas, que son muy traicioneraaaaaaaaaaas...". Es tu mamá, que te dice que no te fies de las mujeres que no sean ella. Ya que al no haberte parido, no tienen opción a sentirse orgullosas y/o responsables de ti, y a saber que querraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan. En fin, cosas del matriarcado. La opinión de Hacienda es que las prostitutas no pagan a la seguridad social. Ello no es bueno ni malo, es vacuamente "alegal".

Después de una pequeña intro a unos mínimos retazos del maravilloso mundo de la hipocresía social sexual estamos listos para meternos al tema:



Tus amigos "cañís salidorros de vuelta" te llevan a un sitio oscuro y con música muy moña, pero las tías son demasiado simpáticas.

Como hombre sospechas que allí se esconde algo muy bueno y que te hará evolucionar en el sentido de "el mundo gira alrededor del eje de mi pirulo de fresa", pero eso no hace más que ponerte aun más nervioso, si cabe, como cuando vienen los reyes con 4 años, que es cuando descubres los ansiolíticos mayores como la tila con anís.

Entonces, si es que has pasado la prueba del carnet a la entrada ¡¡¡Eh, cabroncete!!! (y no eres uno de esos vírgenes a los 40 del postfranquismo, u otros ismos, que hay muchos), te da cuenta de que lo único que hay son chicas de tu edad, pero que, a cualquier hora del día, están bien maquilladas y depiladas, y con poca ropa, además de provenir de cualquier otro país excepto uno que tenga una renta por persona superior a la del país donde tú te encuentras.
No te explicas como puede ser semejante festival, pero no eres lo bastante inocente - La pasta, imbécil - te dices a ti mismo, y entonces todo posible misterio conspiranoico queda aclarado dentro de tu cabeza, que se debate entre la más profunda erección y el trágame tierra.

Tu primera trampa te la tienden tus amiguetes, evidentemente las prostis no pueden, ya que si te rozan el paquete lo más mínimo, tu acudes raudo a comprobar que no te han robado el prepucio, o, en su defecto, tu fresón sin pepitas, o, en su defecto, por el acojone efecto tortuga, tu cartera de Quicksilver con cinco pavos para calimocho en el bar juvenil al que pensabas ir.
Tus coleguis ponen sobre tu hombro la espada de Damocles con un "Te invitamos tío". OK, o follas bajo presión (donde va a faltar presión es en el martillo neumático) o te llaman hombresesual, como si los hombresesuales no follaran (o les invitaran).
No profundizaré ni con fuerza ni con lubricidad en que métodos se utilizan para escapar de esa situación, pero casi todos llevan alcohol y dosis inhumanas de autocachondeo, resignación, o mentiras pornodosas concentradas con copas el triple de caras.

Y miras a tu alrededor para centrarte.
Están los seguratas de la puerta, que piensas que deben ser los únicos que quieren entrar en el sitio que defienden al acabar la jornada, o los camareros, que darían para un libro de Jean Paul Sartre con ese paseo de cazadoras y borregos empalmados; y las limpiadoras, que se procura que se vea que no trabajan allí, de eso.

La fase de aceptación

Tu creias que ibas a entrar en una especie de laboratorio de fotografía de luces rojas, de esos de antes, a trabajar con productos químicos como concentrados de alcohol, jabón, espermicida o imágenes en negativo y en blanco y negro de la gente; y te encuentras como con un IKEA o un Corte Inglés del sexo y las relaciones heterosexuales ¡¡¡ Con lo acostumbrado que estás a la sociedad de consumo que coño de miedo !!!

Ahora puedes fijarte de una vez en lo que motiva todo este tinglado.

Las prostitutas, rameras, meretrices, golfas, mujeres, trabajadoras del sexo

Tu desconfías mucho de esa actitud profesionalmente amable, pero no sabes muy bien si se la has oído a otras personas que te intentaban vender algo o a otras chicas de por ahí.
Tu actitud se relaja progresivamente, sobre todo por el hecho de que el contacto es completamente buscado por ellas y no sientes ninguna necesidad de planearlo o dosificarlo, en fin, comportarte como un gato cuando tu eres un San Bernardo con tu barril de whisky y tu cara de bobo enorme.
Tan expertas son en el contacto, que las Magdalenas podrían sujetarse a Jesucristo crucificado aunque ni llevara cartera o cinturón en los pañales. Aunque esquivarían la lanza, claro, a buenas sabiendas de de que lado venía.
Si les preguntas ellas te remiten a vidas normales. Evitan lo tópicos de las dos tonterías que te salen de su país; o no, si eres un licenciado en putas como don Joaquín Sabrina, que apestas a tópico, alcohol, farlopa y a enchufe psudoprogre, amén de haber hecho ya el patético con la generación de las madres de ellas.
Y mienten, mienten muchísimo, mienten como putas. Es decir, mienten como un niño con la pelota en la mano al lado del jarrón roto.

Pero no todo es bueno, porque siempre está el peligro de la estafa, de las falsas promesas, del amor plastificado que pretende durar y es sólo esperma en un torbellino del retrete. Del robarte cuando estás borracho. El peligro de la confesora indiscreta por mala praxis.
Tu siempre lo tienes por delante cuando tu consciencia lo permite. Ella, al ver tus credenciales de pipiolo, piensa en horarios absurdos, piensa en los pocos días que tiran, 20 que se olvidan, y otros pocos de invalidez natural.
Piensa en todo lo que entra, lo que tu no ves. Puede llegar incluso a olvidar lo suficiente como para ser tu dulce puta.
Y si te lo crees, asciendes de pipiolo a iluso.
Como de esta vez digas que los reyes no existen, que es el dinero, no habra otra oportunidad más.
Cuando veas por la nacional uno de esos carteles de colores chillones, acuérdate siempre.

miércoles, 6 de agosto de 2008

El borracho en la jungla


Ésta es una lectura señalada con una consistente frecuencia que de una manera u otra acaba llegando a tus manos. La manera más fea, probablemente, como lectura recomendada de colegio o algo así; la más bonita, como una reseña de un "libro prohibido" que le da un morbo al que
a un adolescente de lo que sea no se puede resistir.

"El guardián entre el centeno", título original "The catcher in the rye" (hago notar la ambigüedad semántica de catcher) es una novela sobre la travesura de tener de todo y no tener nada que hacer.

El argumento es simple y el modo narrativo también. En cuanto a lo segundo, un basto estilo directo que atrapa por su verosimilitud. El argumento es "La escapada remolona de un adolescente con dinero encima tras ser expulsado por tercera vez de un colegio de pago. El joven sin horizonte, Holden, se gastará toda la pasta en su propia ciudad, Nueva York, hasta reunir una carga de hedonismo concentrado que le permita enfrentarse a la regañina blanda de sus padres".

Ir siempre borracho es la anestesia que a un niño con cuerpo grande permite enfrentarse a los vicios grandes y a las ostias del submundo. El alcohol es una droga que todos conocemos, y que nos imaginamos que debe servir en principio para el abundante uso que hace este joven que desea conocer el hedonismo que nosotros consumimos embotellado y plastificado.
Sin embargo, este anestésico que nos hace ser como nosotros mismos (torpes, maleducados, caprichosos, vitales y depresivos en secuencia) se suele quedar como uso social con nosotros toda nuestra vida. Parece como si esperaramos volver a cuestionar y escapar con red, algo que nunca haremos, pero si es posible que acabemos alcohólicos. Algo que este niño asustado anestesiado sin duda no es.

La rabia violenta que el deseo de fecundar a su amada le proporciona es una de sus pulsiones más poderosas. Como para todos, la rabia es veneno, y la satisfacción de las pasiones llegan de la manera más desapasionada. No podemos evitar sentir más compasión por él como putero apaleado en la primera experiencia que por pasarse encerrado a presión dentro de su bragueta cuando está con su novia.
A todos nos ha reventado, sin embargo, que el maricón, con paga de papá pero que le valdría a un funcionario jubilado, sea pelado (no me entendáis mal, me refiero a de dinero) por la mujer por la que sentimos un apego instintivo, y a la que nuestro aparato reproductor ha dedicado litros de esperma. Mientras tanto, nosotros, apaleados, nos vemos obligados a ostiar en la cara a nuestro amiguito, futuro bebedor de vino de brick a pelo.
Luego nos vemos obligados a ir con putas profesionales (a iniciativa propia,cuanto más joven, más hinchados los cojones).
Con el paso de los años, nuestras amiguitas del día a día nos acabarán dando su número de batalla (lo que en la época del libro sería un escueto salgo por). Que ya nuestro satisfecho amigo irá conociendo los perfumes del divorcio y del Vino Don Simón a pelo en el hotel del millón de estrellas.

El último y primer, llámalo necesidad, llámalo valor, el de la familia. Con unos padres que, por estatuto, nos vemos obligados a no aceptar. Nuestra adorada hermana, siendo niña, por joven, sabia. Ella sería la que nos traería helado de fresa al infierno, en un termo de fibra de algodón, quemado.

Este libro es lo bastante bueno como para que lo recuerdes completamente borracho. No como las ideologías políticas y las clases de ética. Acuérdate siempre de quién te ha mandado a éste libro.