martes, 27 de enero de 2009

Ganando pasta: "Jóvenes emprendedores locales venden cosas ilegales"


Que el culto por los estados alterados es algo aún más real y vivo que el culto al poder que supone el hecho religioso es algo que no solo es evidente, sino que ya además está justificado y explicado de sobra en anteriores capítulos.

Es natural que jóvenes y atrevidos emprendedores quieran juntar sus grandes pasiones. A saber, viajar sin moverse del lugar y hacer alarde de tener mucho dinero negro encima que sólo vale para comprar chorradas, porque como se entere el fisco la jodimos.

Que puede más querer alguien para realizarse que hacer de su gran afición su profesión. Pero no nos engañemos, porque los inicios no son fáciles. Nos podemos imaginar a alguien curtido y desarrollado en su profesión de vender sensaciones como al creador de una productiva empresa contando la historia de como cobró su primer cheque con esfuerzo y sacrificio. Sólo que alzando una especie de supositorio marrón envuelto en plástico de envolver que nunca deberías tocar sin preguntar si ha sido lavado. Un trofeo a la constancia y los duros inicios.

Cualquier estudio serio lo diría. Hay una enorme demanda de drogas en el mercado. Y bien, el hecho de que sea un producto "I" (Iporn, Ifuck, Ipone, Ilegal... ) es un detalle que únicamente marca unas circunstancias concretas de negocio, como que no hay una cotización oficial o que no hay una normativa de calidad más allá de "Charli el del álamo pardo lo vende to mu güeno". Por otra parte no es un negocio tan diferente de los otros.
Porque en los negocios tienes desde al fisco, competencia extranjera, etc... detrás de ti; y en la venta de paraisos artificiales tienes una panda de supuestos compañeros de trabajo y supervisores que te mandarán detrás a los pitufos maquineros como metas la pezuña en el hoyo que no la has de meter. En fin, tanto monta, monta tonto.

Pero hay otros problemas particulares. Los tienes si eres como un distribuidor de bombones goloso obeso mórbido. Cosa fácil si realmente te apasionan los bombones. Acabarás entregando cajitas de bombones por la mitad con tus manos infladas sudorosas, pringositas y blanditas. Lo que probablemente te traerá problemas.
Además debes recordar que nunca deberás meterte con el Willy Wonka de turno (dueño de la fábrica de chocolate), por que ya sabes, queriendo crecer, con la Nezlé hemos topado.

Poniéndonos un poco más serios. Voy a daros unos consejos de la moral de todo a 100 de papi. (Antes de que me cierren el blog por decir que lo ilegal mola, cosa que siempre mola de decir porque me hace sentir muy alternativo).

Si te estás pensando en convertir tu hobby en profesión. No te juegues tu mierda de vida como don nadie que ni pa yonqui crápula se apaña por explotar a pijos con pelas que desprecian sus neuronas incluso más que tú tu ojete cuando lleves tres semanas de preventivo. Cuando empieces a ir por ahí fardando con tu coche guapeado, digno de una especie de "Pininfariña" pero en "Pako Clabé", incluso a alguien honrado, solvente, y que le importa tu vida tres cojones le entrarían ganas de darte tururú.
Y bueno, esto es como los negocios legales. Sólo que, cuando intentas atacar al pastel que se tienen montado cuatro amiguetes que cortan el bacalao; no te vacilan, te curten, despluman y te hunden.

Te vacilan, te curten, te despluman, te hunden y te hechan masa por encima antes que pase alguien cerca de la obra donde has quedado con ellos.

martes, 6 de enero de 2009

Serie ganado pasta

Voy a hacer una lista de lo que van a ser las próximas entradas.

Nada de esto está aún escrito, por lo que son promesas vagas de todo a 100 con estúpidas pilas de botón de poca duración y absurdos leds parpadeantes de colores, que producen vergüenza ajena.


Ganado pasta: "Jóvenes emprendedores locales venden cosas ilegales"

Ganando pasta: "Nacionalismos: venta de patrias para las masas racistas"

Ganando pasta: "Ecología: más verde que la marihuana y más conservador que la iglesia"

Ganando pasta: "Vende bien tu moral y tu vergüenza fingiendo que te cuesta"

Ganando pasta: "Sistema fiduciario. No quiero tu dinero, lo imprimo yo."

Ganando pasta: "Internet: Anoche soñé que tenía un producto tangible"

Ganando pasta: "Política: Que bonito y justo sería el mundo si yo mandara en todo en general"

Ganando pasta: "Trabajar y fabricar algo era demasiado fácil"

lunes, 5 de enero de 2009

Calimocho dream



Mi bebida estaba caliente. El sabor obsceno del vino sin uvas estaba disuelto en caramelo con un gas carbónico cuya solubilidad
se perdía a medida que aumentaba la temperatura, dejando progresivamente solos en mi gran vaso los taninos bastardos con la glucosa y la mezcla
patentada de ácidos que le daban sabor.

Mientras mi sentidos se relajan, puedo sentir como el alcohol etílico fluye por mis vasos y me deshidrata, anestesiándome. Siento como las trazas de metanol
me amenazan con mareos y resacas.

El morado del calimocho es un color que aprecias cuando cae. Cuando delata al borracho de poco presupuesto al escapar de él por donde le entró, o cuando
faltas a tu promesa sagrada de no derramar la bebida. El calimocho fluye entonces por las ranuras rectas y regulares de los adoquines de la acera, donde se asemeja un
poco a la versión digitalizada de las venas rojas de tus ojos de mañana al mediodía.

Los secretos del alma se van haciendo ridículos y el agua de tu cuerpo deserta, osmotizada por tus riñones, entre esquinas y coches, en cortos ciclos de vejiga.
Mañana te preguntarás de donde vino esa sensación de seco desierto.

El calimocho es un trago largo y de meón. El hielo es un lujo temporal. Las pajas que se juntan para mayor caudal son una dosis de ergonomía.
El concentrado de mora es un maquillaje para el caldorro plebeyo.
Ella se viste de fiesta en un vaso de cristal.
Ella se hace viajera en un vaso de cartón publicitario.
Ella me abandona cuando el vaso se cae.
Ella vuelve a mi cuando yo compro un vaso de calimocho.

El proyecto del calimocho se lleva en la barriga mientras se espera al milagro de la vida.
Cuando yo me lo bebo, la lluvia que cae sobre las vides en primavera se materializa de nuevo entre los coches y esquinas de mi ciudad. Morado estoy por el
morado color que yo le retengo.

Ca-li-mo-cho
La boca emprende un viaje de cuatro pasos, abriéndose bruscamente, lamiendo la punta del paladar, mandando un beso y acabando con un obsceno escupitajo.

El calimocho no te impresiona con argumentos. No te bebe con sutiles sabores. No mete espíritus en tu estómago.
El calimocho es el sucio amante mendigo.

martes, 25 de noviembre de 2008

Qui prodest ?



¿ A quién le beneficia?


La forma más cínica y racional de encarar los acontecimientos hechos intencionadamente por la humanidad.


La aplicación de esta norma, que se escribe en latín, como "Cogito ergo sum", o "Mater tua mala putra est", proviene directamente de la aplicación de la teoría de la conspiración.
La duda es hasta donde podemos llegar con ello, ya que el que algo le beneficie a alguien no significa que fuera lo bastante brillante para provocarlo, e incluso puede que a unos conspiradores malos malísimos les salga algo bien de chiripa. Recordemos que en nuestro curioso y

Podría ocurrir, incluso, en términos de Baltasar Gracián (autor de uno de los mejores "Manuales pa tó": "El arte de la prudencia") lo siguiente:
"que alguien no actúe de primera intención, ni de segunda (opuesta a su beneficio), para encubrir la primera duda, o de tercera..."
Y así sucesivamente (cuanto más lo desarrolles mas listo eres), mientras la intención aplicada sea impar (las que le favorecen), ya que sinó puede que se siga siendo astuto y prudente, pero se sería gilipollas.


Además no siempre estamos regidos por la lógica.

Unas veces esto ocurre por desconfianza innata: - "No hagas esto que es malo pa ti" - "Quibrín Hijipiti, tueres iluminati de la Sía. Pues ahora leago y tijidis" y, naturalmente, directo al foso, eso si, mientras la Sía se estaba tomando el café con Darth Vader.

Otras veces nuestros deseos son bastante estúpidos y nos sacan de la lógica. A saber:

- Querer tener una persona o cosa pero que no la tenga nadie más (principio de la rareza).
- Querer tener la razón aunque sea en detrimento del bien propio. (-¿Ves como esto corta?-Imbécil)
- Querer mandar aunque sea para destruir lo que queremos que se construya. (Hasta la victoria, siempre. PUM. Uno menos)
- Querer progresar (dije borracho en un bar). Y de resaca, a trabajar.
- Querer ser comprendido, nunca querer comprender. (Si yo fuera rico y poderoso cuantas cosas buenas para todo el mundo en general haría)
- Querer estar por encima de las circunstancias (El gobierno hace bla bla bla, la oposición no hace bla bla bla, la democracia bla bla bla, yo haría bli bli)
- En resumen, tanto querer y tan poco merecer, que es lo que hace sacar pecho y realzar los pectorales o los pechos.


El gran instrumento que jamás nadie quiso ser

Recordaré algo utilizado por el poder que nunca nadie querría ser. El profeta más famoso para muchos de los que ahora viven, que saltó a la fama por ser ejecutado.
En fin, quizá recibiera una pizca de ayuda de la gran conspiración instrumental de las masas, que lo sacó a la venta como un mago sagrado, temible por su arbitrariedad superior, pero campechano. Ideal, idolatrable porque sinó te mato (de amor y bla bla) y sin el menor rasgo de sentido del humor. Además de ensanchadado hasta la imposibilidad de existir, convertido en superior e inhumano mezclado entre humanos, autor del primer beso de la muerte mafioso; en fin, todo aquello en lo que alguien importante podría querer convertirse para realizarse.

Este desvío que os marco no es sinó el inicio de una nueva conjetura.
La existencia de un profeta, caudillo, representante principal ¿A quien beneficia? ¿Al objeto de odio o obediencia ciega ante el que no nos detendremos hasta poder edificarle un panteón para homenajear o mear su cadáver putrefacto de Dios de compost?. ¿Quién desea que sus palabras dejen de ser una opinión luminosa, llena de razones frescas, y que se vuelva una espada de revolución, una viaje de pastoreo que conduce al matadero. Verborrea que sangrará tinta negra sin parar jamás, en lugar de la sangre roja que se apostilla y cura heridas.

No me autocontestaré metiéndome con el poder. Todo bicho listo hace rebaño para mueran sólo unos pocos cuando viene el lobo. Los poderosos son los pastores y quieren lana. De todas formas yo soy y seré el abogado del diablo, ya que, como sabeis, no es ilegítimo ser abogado de un criminal, y el culpable que se puede salvar siempre paga mejor.


¿Quienes serán los primeros borregos que morirán cuando en medio del monte al pastor le lleguen los retortijones del hambre?
¿Que harán los otros borregos? ¿Una revolución borreguil? ¿Nada?
Le rezarán, todos juntos, al borrego Dios de los borregos. Implorarán, formando una mancha blanca colectiva con algunas motas negras, preguntando por qué les guía alguien que los mataría por comer y por qué los matará el lobo si se separan.


Yo me pregunto a quién benefician las borregas plegarias de los borregos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Decálogo maquiavélico sobre el liderazgo




Respetar los vicios de los demás

No se suele necesitar que se acepten las virtudes de uno, mientras que los sonrojantes vicios y necesidades que tenemos son duros de sobrellevar. No suele ser práctico intentar cambiar a la gente para bien en esos términos, es algo muy anglosajón y que hace sentirse incómoda a la persona. Es deseable para alguien ser aceptado, incluso siendo un vicioso sexual que necesita ser felado constantemente, como una persona romántica y que necesita una relación aromática, hormonal y platónica tanto como una droga. Aún válido en el caso de que a la persona no se le vaya a proporcionar ninguna satisfacción, por la comodidad y paz con sus pasiones que le reportará.


La persona aspira a merecer atención incluso por encima de recibirla.
A nadie le interesará un trabajo estúpido, banal y efectista para obtener un reconocimiento igualmente desapasionado o un envenenado halago que no está dispuesto a tragar. Sobre todo si se sabe que se tiene al alcance de uno mismo un merecimiento mayor. Es una causa frecuentísima de frustación para todos, que nos regimos sabiamente por la ley del mínimo esfuerzo pasando esto por alto.

La persona quiere más ser incitada al deseo que al objetivo.

Nadie recuerda demasiado las satisfacciones recibidas, como página pasada que son, pero aquellas cosas que uno desea son grandes y lúbricos ocupadores de espacio personal. Desde luego más bienes o bonos cuesta el tener que el desear, pero ni por asomo proporciona el tener las emociones del deseo. Hay que proporcionar a la persona algo que poder desear hasta un punto masturbatorio.

Toda acción de liderazgo sobre una persona le remite en algún sentido a la infancia y sus progenitores.

Al no ser la persona ya un infante, le compensaremos la infancia. Daremos el no al que recibió el si de pequeño y no pudo fortalecerse, y el si al que recibió el no y se sintió frustrado.
Sin embargo, no siempre será necesario un enfoque compensatorio, sino más bien en la proporción en que trate de un sujeto con una experiencia de infancia truncada o traumática.
Esto son convecciones operativas sin contenido que nada tendrán que ver con lo que luego haremos hacer a la persona. Sin embargo convendrá tenerlas en cuenta.

Ante un trabajo que debe hacer un subordinado. Se debe ayudar a hacer las cosas más inmorales y rastreras que es necesario que la persona haga en detrimento que las cosas edificantes y que cuestan mucho trabajo pero a la persona le gustaría conseguir hacer.
Para mandar en una persona es muy útil mandar en su moral, como bien saben líderes de todas las religiones.

Por último, un claro ejemplo.
En lugar de criticar el hecho de que el decálogo que se me ha proporcionado es amoral y no llega a los diez puntos necesarios para poder llamarse decálogo, lo aceptaré tal cual y lo usaré en mi favor si es posible, acción que, aún siendo la mejor para mi, no pensaba llevar a cabo, ya que me disponía a perder mi valioso tiempo insultando al autor, algo que hará que él me odie más que si me aprovecho de él por lo que me proporciona. (es curioso, pero para qué negarlo).

lunes, 27 de octubre de 2008

Relaciones sociales (1) : la lana de la oveja negra no vale para teñir

Este es uno de los grandes temas a los que todos nos enfrentamos constantemente con una gran hipocresía. De hecho, podemos decir que es casi la base misma de la hipocresía, ya que para ser hipócrita se necesita principalmente serlo de cara a alguien.

Mucho se ha escrito acerca de la dualidad invidualismo-gregarismo. Carreras enteras y vidas de pensamiento productivo o no de cientos de personas. Pero debo recordar a todos, empezando por yo mismo, me temo, que existe una escala de valores cuasi universal, a la que deberían remitirse tanto los filósofos de mentes lejanas al suelo como se remiten los artistas del consumo, los publicistas.


La pirámide de Maslow

Cuando sometemos a análisis este sencillo e indemostrable esquema de nuestra existencia no podemos evitar darnos cuenta de que en lo más alto están los que son para nosotros los más elevados valores, qué, sin embargo, sin el soporte de las más mundanas necesidades no pueden construir edificio alguno, ya que sin cimientos no se puede levantar una construcción, al menos no sin remitirnos al mítico efecto "sombrilla-viento-levante".
En cambio, en el lugar de la autorrealización podemos construir una terraza con vistas en la que realizar impresionantes fiestas para el deleite de nuestra inevitable necesidad de vivir de cara a los demás. Si además no conseguimos que se reconozca nuestro esfuerzo ni se nos conceda la intimidad y afecto personal la terraza será incluso más grande, y seremos unos grandes organizadores de eventos chorros, siempre a caballo en nuestro brillante disfraz contra el abismo del vacío.
Si damos por sentado la base de la piramidecita del billete de dolar, tumba del faraón illuminati conspiranoico, obtendremos uno de los pilares de la rica en recursos cultura occidental ya hace muchos años, casi tantos como alguien vivo puede recordar: tener que comer y donde dormir. Inmediatemente por encima tenemos el no vivir con miedo a perder inminentemente la vida o ser dañado, algo que seguramente llevan viviendo la mayor parte de las personas del opulento occidente desde el fin de la segunda guerra mundial durante una gran parte de su vida.

Debo observar que el inevitable piso de acceso al reconocimiento propio y al verdadero sentido trascendental de la vida, de existir, sólo se alcanza subiendo a través del piso social, y debo explicar que es más importante para un ser humano, tal y como es nuestra naturaleza, el pertenecer a un grupo que el ser fiel a uno mismo. Ya que como dijo el vividor "por más que fornico, siempre sigo siendo fiel a mi mismo".

Asimismo, es sano comprobar que la teoría extensa de Maslow, dejando a un lado el diagrama afortunado por su operatividad, es algo ingenua y basada en conceptos vagos como la idea de la felicidad, que la alejan de un punto de vista esencialmente práctico, para pasar a campos masturbatorios y metafísicos de la mitomanía en el estudio de superdotados sociales. Ya que para realizar la teoría se basó en un conjunto de famosos que supuso que se habían realizado y explicó por qué.


Las formas de vida que han venido apareciendo en el siglo XX, como de hormigas obreras en un hormiguero con autopistas y centros comerciales, nos hacen creer con mucha frecuencia que vivimos o podemos vivir al margen de la sociedad sólo porque podemos encerrarnos en nuestra habitación en un momento dado; o incluso la mayor parte del tiempo, si pretendemos ser antisociales. Nada más lejos de la realidad, ya que no podemos escapar de la seguridad social, ni de la sociedad de consumo, donde hasta el segmento más cutre tiene una etiqueta de algún tipo en su ropa.
Tampoco olvidemos las letras de la Soziedaz Alcoholika, cuya compleja expresividad sin par, llena de matices léxicos, nos traslada de lleno a la trascendencia a través de la sustancia, cosa que es aplicable también, por otra parte, a la mayor parte de los éxitos de la radiofórmula; o incluso, al uso social del alcohol como catalizador de las relaciones sociales triviales.

Éxito social, o cómo los monos de 2001 Una odisea en el espacio mataron al tigre asesino de monos entre todos y luego se lo comieron en una fieshta con alfombra roja.

Está claro que el éxito de la humanidad es a la vez el éxito de la organización social a alto nivel en grandes primates. Los que aprendieron a crear herramientas para matar cada vez más elaboradas, los que decidieron recurrir a instintos y dejarse montar por unos plátanos. Y los que les dió por coleccionar comida y armas y repartirlos a otros monos necesitados a cambio de deuda pública o privada con plusvalía.

Está claro que aunque el hombre es un organismo independiente, y come, necesita, y muere sólo. Instintivamente no está preparado para vivir sólo o en un simple grupo familiar cosanguíneo, ya que en ello ha radicado su éxito como especie. Este será un problema definitivo, ya que, de morir, siempre preferiremos que muera algún otro, pero de actuar, siempre preferiremos actuar colectivamente. Ya aquí, empieza. Las cosas importantes se hacen por uno mismo; las cosas del día a día, las que hacen el grueso de la vida, se hacen entre colectivos, en sociedad.
No es lo mismo un mérito personal que un mérito colectivo. Lo primero nos llena la mente, pocas veces la boca al no estar bien visto, de un orgullo visceral; mientras que lo segundo nos lleva a remitirnos a un ente colectivo impersonal que no está ahí para disfrutar de sus méritos con una sóla cabeza bien alta.
Es por esto que a veces los logros colectivos se personifican, para poderlos vender, y venderlos caros, a alguien, que, por una vez, quiere constar como que ha hecho algo.

Por último, para acabar de diferenciar individual y colectivo, nos remitiremos al lenguaje. Porque al comunicarnos con otras personas diferentes de uno mismo siempre recurriremos a él, y el lenguaje tiene una propiedad muy curiosa. Transmite ideas, todas las de nuestro cerebro, ya que durante nuestra infancia hemos desarrollado el lenguaje y tenemos la mente adaptada a él, de manera que podemos llegar a mantener un diálogo interior codificado en el lenguaje. Pero no transmite emociones, que siempre trataremos de comunicar explicando y desarrollando para que la otra persona se ponga en nuestro lugar e imagine la sensación, algo que no siempre ocurrirá y será un polo de creación de separaciones entre personas.
Es un lapso que diferencia profundamente la claridad de una idea, opinión o lugar común, respecto a la vaguedad de un sensación común, que a saber que será...


Los manejos de la sociedad.


Todos conocemos más o menos de vista las trampas que se pueden usar para edificarse una posición en el entorno social. Hago notar una vez más que la interacción social es más básica que la moral, la fidelidad a uno mismo, o que la autoestima, y que, por lo tanto, las aparcaremos en detrimento de lo gregario. Al menos en principio.

En redes sociales podemos utilizar una aproximación muy parecida a las redes dispersas con subredes, tipo telaraña, como el tcp/ip que se usa en internet. Todos podemos comprobar que la analogía efectivamente se produce por las redes sociales de las cadenas de contactos de Messenger o el funcionamiento de sistemas como Badoo, Facebook, o similar, aunque a un nivel mucho más chorra, ya que, por supuesto, nosotros hablamos de la vida real y del cara a cara, o a espalda, tal como los mismos griegos plantearon la interacción social.


La canalización de veneno entre pares.


Se produce si conseguimos que A hable mal de B, y, por inducción de la información sobre B, B también hable mal de A. Conseguiremos que esas personas rompan un enlace social al tiempo que nosotros edificamos dos. Por lo tanto conseguiremos ser un eslabón de conexión, que, aunque suelen ser múltiples por diferentes trayectorias, no es demasiado fácil que aparezca como mínimo alguien que sirva de puente entre esas dos personas para que restablezcan la conexión. Todo el mundo tiende a reedificar sus redes sociales por ensayo-error creando tejidos diferentes.



Ser un servidor de contenido social.


Lo eres cuando ofreces contenido a mano abierta. Puedes organizar actos sociales como fiestas o similares o puedes recopilar información acerca de los aspectos sociales de los demás. Esto permite generar numerosas conexiones de tipo pull, es decir, que recurren a ti para obtener un concreto de lo que ofreces. Pero, de acuerdo con la escala de valores social, son conexiones de baja calidad, no como las conexiones de igual a igual (peer to peer), donde todos tienen la misma dignidad. Este mismo problema lo tienen los buscadores de internet como Yahoo o Google, ya que la gente los usa cuando quiere encontrar algo, pero los rechaza cuando lo ofrecen o demandan, es decir, en estrategias push.


Packet sniffing. O husmear lo que hacen los demás para saber claves de como actuar.

Consiste en cotillear lo que hacen los demás en busca de claves para puertas de acceso a la vida social. Puede ser puntos débiles de la personalidad de alguien o como alagarle. Es tan común que una vez entendida la analogía del concepto es fácil de entender. El objetivo puede ser utilizar a una persona en nuestro favor o destruirla, lo que puede ser peligroso. Si las otras personas lo advierten, la autoconservación primará para ellos sobre un aspecto de su sociabilidad. Una estrategia habitual de protección en redes es ignorar las conexiones de personas que se muestran una actividad que va en contra del bien común de la red social.

Multicasting. O dirigir el mismo mensaje a varios destinos.

Canalizas tus interacciones sociales de manera abierta de tal forma que aquellas personas que coincidan o sean compatibles con tu modo de actuar establecerán conexión contigo. Es una estrategia habitual cuando se busca establecerse en un grupo con un interés común. Desgasta bastante y no se obtiene casi nada de vuelta, al ser una conexión con un canal de un sólo sentido, es decir, simplemente ofreciendo tu persona. Sólo se adopta por un tiempo limitado a nivel personal.




Guerra simple.


Se provoca una agitación de la telaraña social señalando un objetivo y unas razones de algún tipo para destruirlo. Se plantea una estrategia y unos puntos de ataque, como distribuir veneno entre pares, para aislar al contrincante y eliminar su red social. Se crea una agitación generalizada en la red que permite que tanto tú, como ganador de la pelea, como los demás, excepto el perdedor, reedifiquen su red social. Lo más normal es que se produzca de una manera más favorable a ti.
Esta estrategia es frecuentemente adoptada por corporaciones e imperios. Se sabe más
importante destruir al enemigo que ser superior a él, ya que de lo contrario él podría integrarse en la red que tu lideras.

Guerra entre bloques


Estableces un grupo común con una subred o grupo de amigos y atacas otra subred con el objetivo de acaparar los enlaces que posee ese grupo de amigos. Se hace notar que si esos dos grupos de amigos son completamente independientes y tienen el mismo nivel de jerarquía en el árbol social no tiene mucho sentido enfrentarse (recordemos que el objetivo es conseguir conectividad social), aunque a veces se produce para depurar conexiones intoxicadas que se producen entre miembros de ambos grupos. Es un fenómeno muy habitual en sociabilidad, la escisión de grupos de amigos en otros de afinidades más concretas. Este sistema de bloques puede servir para, en grupo, subir en la autoridad social, de manera que el grupo sea más privilegiado.



Técnicas políticas.


Se favorecen las conexiones prometiendo estar a favor de la conectividad de todo el mundo para luego utilizarlas con un fin distinto al pactado, como en favor de terceros aún no conectados con los que quieres conectar. Sin olvidar nunca qué el que crea todas las conexiones eres tú. Esto proporciona autoridad y ayuda a conseguir más conexiones todavía. Es el método más clásico para lograr autoridad.

El engaño es totalmente implícito, ya que está demostrado que el bien común, de acuerdo con la solución de Nash de la teoría de juegos, no existe como identidad, sinó que coincide con la mejor opción para los particulares. Por otra parte, sin un agitador o revolvedor, la red se estanca y no evoluciona.

Se tiende a la concentración en un punto, persona, o host. Quien renunciará al poder de crear conexiones por tenerlas limitadas en favor del poder de designar quien crea las conexiones. Se crean líderes carismáticos e incuestionables,o, lo que es lo mismo, déspotas.



Anarquía


Muchas chorradas idealistas, y algunas puede que incluso bastante conspiranoicas y mal intencionadas, se han dicho sobre el anarquismo. Sin embargo, yo, en lugar de hablar sobre esta idea que ha cambiado con frecuencia y en muchas ocasiones el mundo, si bien no sea por haberse aplicado, os planteo un juego de leyes sencillas, inventado y publicado por John Conway y publicado en 1970, antes de que existieran ordenadores personales para que cualquiera pudiera aplicarlo.

Es claramente anárquico, ya que la vida se rige por ella misma dadas unas condiciones iniciales, si bien tiene sus propias leyes lógicas. Se desarrolla en un plano de dos dimensiones y con espacios discretos, que pueden estar vivos o muertos, formando una tabla (array) de unos y ceros.


Una celda viva sobrevive si:

- Tiene algún vecino, máximo tres


Una celda muere si:

-No tiene ningún vecino vivo.
-Tiene 4 vecinos vivos, por sobrepoblación.

Una celda muerta nace si:

-Tiene 3 vecinos vivos.

Esto se produce en intervalos de tiempo discreto, y se aplica la regla a todas las casillas en el intervalo de tiempo discreto siguiendo un orden determinado, normalmente como el barrido de imagen en televisión, de arriba abajo y de izquierda a derecha.


Podeis jugarlo aquí: http://www.bitstorm.org/gameoflife/

Es una clara muestra de como los resultados son complejos en un entorno de reglas claras y sencillas.

Naturalmente que nosotros no somos casillas discretas, pero tal vez si seamos casillas de punto flotante de 128 bits con brazos, piernas, ambiciones y miedos, deseos y traumas. Y, de hecho, antes y después de estar nosotros en la casilla, sea discreta o no, el valor siempre es el mismo:

Cero


viernes, 19 de septiembre de 2008

La universidad (I) (no la de la calle, sinó la de los certificados caros)

Porqué es lo que es ahora

El conocimiento en general ha sido desde la antigüedad una disciplina de custodios y especialistas privilegiados. Mucho más allá de la sabiduría popular ha habido grupos cerrados que han atesorado y ampliado conocimientos sobre como funcionan las cosas, la historia oficial y no oficial, las altas artes (las que tienen reglas, como la música), las ciencias naturales o las exactas y el conocimiento sobre las relaciones comerciales.

El acceder a este mundo de conocimiento era un privilegio. Era algo para lo que había que ser simultáneamente una persona bien posicionada en la sociedad y con una capacidad intelectual que le permitiera ser justo heredero del conocimiento.

En la antigüedad que el discípulo del sabio fuera un patán suponía que todos sus conocimientos se perdieran cuando él muriera, el falso sabio hundiría la pequeña sociedad de la aldea neolítica donde una sola persona sabía leer, latín, contar cosas y llevar el calendario. Por lo tanto, el jefe de la aldea renunciaría a que su hijo fuese el discípulo del sabio si éste era un patán con tal de que la aldea no se desmoronara. Siempre quedaba el puesto de jefe para su hijo.

Cuando el conocimiento se hizo institución la iglesia creó doctrinas para las masas y libros prohibidos para que los guardaran los sabios. Se encerró en códices todo el saber de Grecia y Roma y se hizo al pueblo ignorante de la existencia de tales conocimientos. Se fragmentó la sociedad central en pequeñas sociedades en las que el custodio del saber era el convento y, más adelante, se creó la universidad.
La universidad marcó la diferencia entre ser admitido en el templo del saber y ser el dueño del saber. La búsqueda de intelectos destacados para ampliar el tesoro de los archivos era el significado original de las becas (ahora es algo así como un vale para lograr un medio de ganarse la vida).

En el renacimiento la cultura se hizo industria y la información se volvió fácilmente duplicable con la imprenta. Ahora toda esa información que antiguamente se guardaba celosamente podía llegar a muchos sitios tras unas breves semanas de edición. Las bibliotecas atesoradas de las universidades dejaron de ser tesoros y se generalizaron.

Este no fue un paso instantáneo ni mucho menos. La imprenta permitió que el estudio, el trabajo y el ensayo fuesen cristalizando. Todos pudieron estudiar y desarrollar a partir de la base de los conocimientos de otros con el paso de los siglos.
Cuando internet apareció, ya sabíamos que todo está en los libros que escribian los sabios y no en las instituciones custodias del saber; entonces todo quedó al alcance de la punta de los dedos en un buscador, y estuvimos seguros.

"Quod natura non dat Salamantica non praestat"
Lo que la naturaleza no da Salamanca (una universidad antigua) no presta

Entre los muros de la universidad se fue criando la flora y la fauna al margen del saber. De la tuna a las fiestas. Del claustro a las influencias. Si había algo que la universidad podía proporcionar que fuese más allá de el desarrollo de la capacidad para aprender por uno mismo era una posición social, y una presunción certificada de conocimiento que era la llave de esa misma posición.

El rico siempre se ha fijado en que cosas se pueden conseguir con la riqueza, de los lujos más banales a los bienes más preciados, como la salud o la familia.
El bien del conocimiento siempre ha brillado por encima, porque la persona que lo tiene sabe actuar y hace sabio a quien lo escucha. Todos hacen caso al hombre sabio. Pero el hombre sabio siempre está en una esquina, aprendiendo.
El rico se pregunta si hay una forma más fácil, más tangible, y más llevable de ser ese hombre. Dando lo que sea necesario a cambio.

El título universitario

Así es como la institución se volvió de almacén de las palabras, de laboratorio del conocimiento a empresa. Las maderas del claustro se fueron añejando en decenas de capas de un barniz cada vez más oscuro, con el paso de los siglos. Las piedras de los muros fueron asentando y cementando en musgos y hongos y los jóvenes que buscaban o no el secreto del conocimiento y tocaban la bandurria por las noches bebiendo vino puro se convirtieron en espectadores desmotivados de un museo de los orígenes de la cultura y consumidores de ron industrial importado.

Las empresas con ánimo de lucro empezaron a desarrollar el conocimiento. No tenían compromisos, no aceptaban vagos. Hace muchos años que el desarrollo de la ciencia está al servicio del uso, la funcionalidad, y la rentabilidad. Hace más años todavía que las artes son amores baratos del que aprecia la belleza, y las obras de arte son moneda de cambio.

Pero hubo privilegios que no se le quitaron a la universidad. Mandar y certificar sobre lo que se sabía y no sabía, y el que sabía y no sabía.
Ellos te pusieron delante lo que tu tenías que aprender, por si querías aprenderlo. Ellos ponían las condiciones y ellos ponían el certificado. Y empezó a llamarse al certificado licencia para trabajar cualificado, es decir, con mucho sueldo y estatus. Facilonamente, pues no era su naturaleza.
Al volverse la universidad empresa era lógico que la empresa con ánimo de lucro se volviera universidad. Aquí es donde estamos ahora.

Ahora que todo lo que quieras aprender, por complejo que sea, probablemente sólo esté a unos pocos clicks de ratón. Ahora que ya no nos fascinamos por la facilidad para el conocimiento que proporciona internet y hemos recordado que el verdadero lastre para el conocimiento es la desidia, permíteme recordarte algo que hay que tener presente.
Puedes comprar muchas cosas, muy importantes, algunas tanto como la salud o la vida, incluso la libertad, pero, sin ninguna duda

No puedes comprar lo que tu cabeza piensa.